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Sinceramente - Cristina Fernández de Kirchner

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“Este libro no es autobiográfico ni tampoco una enumeración de logros personales o políticos, es una mirada y una reflexión retrospectiva para desentrañar algunos hechos y capítulos de la historia reciente y cómo han impactado en la vida de los argentinos y en la mía también.”

Del amanecer sin dolor el día después de dejar la Presidencia a la compleja toma de decisiones políticas, económicas y sociales durante doce años que cambiaron la vida de millones de argentinos. Del estado en que recibió la Casa Rosada a la estatización de las AFJP. De la muerte de Nisman al entramado que une a agentes, jueces y fiscales de la causa AMIA con los fondos buitre. Del malentendido que mantuvo alejados a su marido y a Jorge Bergoglio a los elocuentes detalles que revelan el origen de la hoy famosa carta de San Martín a O’Higgins confiscada por el juez Bonadio. De las decisiones consensuadas con Lula a cómo Chávez acortaba los discursos para no aburrir a Néstor. Del origen de su patrimonio a las conversaciones con Magnetto y las causas judiciales en su contra.

De manera tan esperada como inesperada, Cristina Fernández de Kirchner presenta Sinceramente, un recorrido íntimo por circunstancias y momentos de su vida, de la del país y de los años del gobierno más discutido y celebrado de la reciente democracia argentina 
ALGUNAS CITAS DEL LIBRO

EL DÍA DESPUÉS
“Hubo una decisión mía de retirarme porque sentía que todo había sido muy vertiginoso, tal vez demasiado intenso. Necesitábamos todos descansar: yo de los argentinos y los argentinos de mí. Porque gobernar este país… ¡mamita!”

MACRI
“Si alguien me pidiera que definiera a Mauricio Macri en una sola palabra, la única que se me ocurre es: caos. Sí… Mauricio Macri es el caos y por eso creo firmemente que hay que volver a ordenar la Argentina.”

EL FRACASO DEL PRO
“Macri podría haber sido un capitalista exitoso, disciplinar al sector agroexportador con retenciones escalonadas y diferenciadas, pero eligió ser carancho del sistema financiero.”

SCIOLI
“A punto de cerrarse las listas fue una tarde a verme a Olivos. Estábamos los dos solos. Le dije: ‘No, Daniel. Nos van a atacar diciendo que yo quiero los fueros o, peor todavía, que voy a ser tu comisaria política desde la Cámara de Diputados’. Hoy, a la distancia, mientras escribo esto y veo los números de aquella elección en primera y segunda vuelta, me pregunto: ¿hubiera ayudado a cubrir la escasa diferencia de votos que tuvimos en el balotaje si iba como diputada?”

AUGURIO
“Néstor me lo dijo: ‘Te van a perseguir a vos y a tus hijos’. No fue altisonante. Estaba serio y cuando le pregunté: ‘¿Por qué decís eso?’, enseguida cambió de conversación. Fue en El Calafate. Lo que no puedo recordar es si fue durante la última semana que estuvimos juntos.”

EL AMOR
“El amor es tener ganas de estar con el otro. Para escucharlo, para hablar, para lo que sea. A mí me encantaba estar con él y a él conmigo. Siempre me decía: ‘De lo único que nunca me aburrí fue de vos’.”

VACACIONES EN CARILÓ
“Néstor, con sus diarios a cuesta —Clarín, La Nación, Página 12, Crónica, Ámbito Financiero, La Prensa, El Día de La Plata— y todas las revistas que encontraba, se iba a una confitería y esperaba que yo volviera de hacer las compras tomando un café. Por supuesto, me producía y arreglaba como si fuera a una fiesta: sombrero, anteojos de sol, pareo, etcétera, etcétera, etcétera… Él iba de remera, zapatillas, medias, short de baño y llevaba una gorrita con visera para atrás. Uno de esos días estaba sentado en la mesa con la pila de diarios y revistas y se acercó una señora muy paqueta que le dijo: ‘¿Me da La Nación, por favor?’. Yo justo venía entrando y Néstor le dijo: ‘No, señora, no puedo, son de la patroncita que ahí viene’.”

DUHALDE
“Tuvimos una discusión fuerte vinculada a la alianza electoral con Duhalde para enfrentar a Carlos Menem en las elecciones presidenciales en 2003. Yo no quería; insistía en que era una losa que no íbamos a poder levantar. Sin embargo, Néstor estaba convencido de que era una alianza necesaria. Trabajaba en todos los frentes para convencerme, también en el familiar. Muchos años después Máximo me contó que un día, en Río Gallegos, su padre lo había invitado a dar una vuelta: ‘Acompañame a ver unas obras’, le pidió. Cuando se subieron al auto, con Néstor al volante, le preguntó: ‘¿Vos creés que los milicos tienen que ir presos por todo lo que hicieron?’. Máximo le contestó que sí, que obvio, y entonces le hizo otra pregunta: ‘¿Vos creés que este país necesita terminar con el tema de la deuda externa crónica y tener otra política económica, que genere trabajo?’. Máximo le volvió a contestar que sí, que claro, y Néstor le dijo: ‘Bueno, entonces ayudame a convencer a tu vieja porque tenemos que cerrar con Duhalde. Si no, no ganamos’.”